En esta nueva etapa que iniciamos en el país a partir de las últimas elecciones, resulta preocupante la interpretación de la presidente Cristina Fernández de Kirchner, de que los Argentinos votamos la profundización del “modelo”. Esto implicará nuevos desafíos, nuevos retos ineludibles, si se continúa en esta dirección de supuesto desarrollo netamente extractivista: soja y monocultivos transgénicos en nuestros suelos cultivables y minería a cielo abierto en las zonas de sierras y montañas. Sin negar los aciertos y transformaciones positivas que han iniciado las gestiones kirchneristas, hasta los seguidores más acérrimos y esperanzados de la presidente, suelen reconocer que la materia pendiente y negada sigue siendo el saqueo de los bienes comunes –bosques, agua, suelos, minerales- y la coherencia, por su relación intrínseca, de la defensa de los derechos humanos con el derecho humano a una vida digna, en un ambiente sano para nosotros y para las generaciones futuras.
En agosto de este año el médico Juan Yahdjian, del Movimiento Social de Misiones, describió los rasgos fundamentales del Modelo Productivo, tan omitidos a la hora de los discursos: “Cinco siglos igual”, el saqueo continúa, el capitalismo mundial nos delega el rol de país exportador de productos primarios, nada cambió, el mismo Modelo que depreda el suelo, nos roba el agua y envenena nuestras vidas. Cambió sí, el ritmo y la cantidad de los productos que exportamos, las nuevas tecnologías y la maquinaria que se utilizan “extrae” con mayor velocidad y menor mano de obra y no permite reposición de los bienes naturales, como el suelo, el agua etc. Veremos cómo unos pocos se favorecen y muy muchos nos perjudicamos y también haremos propuestas para un cambio necesario de Modelo Productivo. Ojalá entendamos que nos espera un futuro de hambre, parecido al africano, si no reaccionamos a tiempo. El desafío principal es discutir un Modelo que defiende y quiere profundizar “el poder” (política de Estado) y aparentemente tiene aceptación de la mayoría”.
Esta visto que la crítica sin construcción es un camino que no lleva a ningún lado y que solo fortalece la situación criticada. Todos los cambios comienzan con grietas que se profundizan y expanden hasta hacer imposible sostener una realidad dada. En los territorios, ante la ola expansiva y aparentemente imparable de efectos negativos y consecuencias muchas veces irreversibles –en la salud, en lo económico, en lo social- del tan celebrado modelo, se generan procesos participativos novedosos y potentes de organización, resistencia y búsquedas de alternativas construidas desde abajo. Quienes eligen asumir un rol activo, arremangarse, organizarse, nuclearse solidariamente, tejer redes, interpretan la visión expresada por el colectivo cultural La Minga “Si la vida que vivimos no es digna, la dignidad es trabajar para cambiarla”.
En este 2011 que se va, me propongo en esta edición una mirada que arroje luz y a su vez documente sintéticamente, algunos de los procesos participativos que se han dado en nuestra provincia, protagonizados por personas, que frente a los desafíos que plantea este avasallante modelo, han asumido un intento inflexible traducido en acciones reales por la defensa del agua, de los bosques, de la vida campesina y que han tenido su correlato concreto provocando pequeños-grandes cambios y logros fundamentales en esta tarea.
Cecilia Sustersic
cecisustersic@gmail.com
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