Posted by Alerta Tierra On febrero - 22 - 2010 0 Comment

El sistema capitalista de mercado “libre” en el que estamos inmersos la mayor parte de los seres humanos, no da señales del declive energético que se avecina y de la acelerada reducción de los bienes naturales comunes que están siendo devastados. La invitación continua al consumismo nos ha llevado a una hipnosis que nos aleja sistemáticamente de la posibilidad de desarrollar estilos de vida más autosuficientes. La economía globalizada empuja  a una constante incertidumbre e inestabilidad debido a  los efectos dominó que repercuten en todo el mundo. Este sistema, como parte del juego, también oculta quienes son los que se benefician realmente con la extracción y explotación desmesurada de la naturaleza: En nuestro planeta hay suficiente para las necesidades de todos pero no hay para el que quiere demasiado. Si consumes más de lo que necesitas estás robando a otra persona”. (Vandana Shiva)

Este  contexto actual nos sitúa frente a algunos retos difíciles de ignorar: Por una parte el desafío de trabajar y unirse para la defensa de lo que uno ama (como es el lugar donde se habita con la integridad de los elementos de la naturaleza que permiten la vida) y que cada vez mas tendremos que proteger de la voracidad de quienes pretenden destruirlo, usurparlo, contaminarlo, saquearlo. Es el caso de lo que le sucedió al pacífico pueblo Catamarqueño  de  Andalgalá esta semana (ver Alerta Andalgalá) Es decir intentar frenar el cambio climático, proteger los bosques, evitar la contaminación de la tierra, del agua y del aire que respiramos.

Por otra parte, el desafío de construir alternativas que nos lleven a poder concretar las  transformaciones necesarias en nuestra forma de relacionarnos con el planeta. Los retos pasan también por repensar qué cambios  sociales y culturales tenemos que realizar para modificar las relaciones de injusticia entre países pobres y ricos. En este sentido y continuando con lo expresado en la nota anterior, existen dos principios de la Permacultura que reflejan la mirada de muchas personas en el mundo que buscan alternativas a este sistema que no convence. “La visión no es ver las cosas como son sino como serán” y “No pienses que estás en el buen sendero solo porque hay muchas pisadas”.

Desde esta visión muchos pensadores, horticultores, investigadores, artistas, constructores, vienen experimentando y evolucionando en la aplicación gradual de la ética de la Permacultura – Cuidado de la tierra, cuidado de las personas y repartición justa de los excedentes- buscando integrarlos a los siete ámbitos necesarios para sostener a la humanidad durante el declive energético: Administración de la tierra y de la naturaleza. Entorno construido. Herramientas & tecnologías. Cultura& educación. Salud &bienestar espiritual. Finanzas& economía. Tenencia de la tierra& gobernación comunitaria. (1)

Este sistema ha generado innumerables experiencias en todo el mundo, como por ejemplo la práctica del permacultivo como un modo diferente de agricultura. Una de las aplicaciones más importantes y ampliamente reconocidas de esta metodología es el uso de la diversidad o policultivo para reducir la vulnerabilidad a las plagas, a las temporadas adversas y a las fluctuaciones del mercado. Así se convierte en una agricultura sostenible o permanente que no sobreexplota el suelo, no utiliza agroquímicos ni destruye la biodiversidad. También se han llevado a cabo importantes experiencias de cómo se puede extender el bosque en superficies históricamente devastadas por los seres humanos.

Otra de las aplicaciones de la Permacultura muy difundida en el mundo es la construcción natural o bioconstrucción (2). Rescatando saberes y prácticas ancestrales este sistema ofrece la posibilidad de la autoconstrucción; integrando la construcción de la vivienda con el paisaje, se ahorran materiales y se producen menos desechos, a la vez que se conservan los recursos naturales. Algo muy particular de este método de construcción con tierra o construcción ecológica, es que se vivencia comunitariamente la aplicación de los principios Permaculturales: Integrar más que segregar. Muchas manos aligeran el trabajo. Construir relaciones simbióticas y cooperativas en la naturaleza y en la cultura, por encima de las competitivas y depredadoras. Así se retorna a la ancestral práctica de La Minga (3), donde las casas se construyen en un clima de cooperación y alegría, con elementos naturales amasados a mano, en base a tierra, paja, madera y bambú, en diseños entrelazados con la naturaleza y que conviven con el sol, el agua, los vientos y el entorno vegetal y animal.

En San Luis, en San Francisco del Monte de Oro, desde el 2006 existe “Casa Tierra” (4) el nodo experimental de Permacultura, que constituye uno de los proyectos en desarrollo más relevantes de la Fundación Yanantin (5).  Este núcleo atrae continuamente a personas de diferentes partes del país y del mundo que se acercan con el deseo de poder experimentar un modo diferente de construir, de cultivar, de relacionarse y de vivir. Allí se han realizado varios Talleres de Construcción Natural (6), una de las instancias educativas más intensas practicadas por los permacultores.

Un aspecto sumamente importante desarrollado por la Permacultura, es el de la igualdad entre los humanos y otras formas de vida; de manera tal que los humanos no procuren dominar a la naturaleza sino que más bien, encuentren su lugar en ella. Esta visión se encuentra plasmada en las ecoaldeas, otra de las manifestaciones concretas de la Permacultura. Una ecoaldea es un asentamiento humano que busca la autosustentabilidad en lo alimenticio y habitacional y la experimentación con nuevas formas de aprovechamiento y utilización de todas las energías posibles (menos la nuclear), incluida la humana (7).

En Estancia Grande, los jóvenes de la Asociación Pangea, están en los comienzos de un proyecto de Ecoaldea y ya hay familias pioneras que han dado el salto de comenzar a sentar las bases de sus hogares allí. A través de la cuidadosa observación de los patrones naturales y las características de las sierras de San Luis, están buscando los métodos óptimos eco-sustentables para integrar las viviendas y los sistemas de energía, con plantaciones de árboles, hortalizas, entre otras actividades productivas. Todo exceso o desecho producido por plantas, animales y actividades humanas, es utilizado para beneficiar otras partes del ecosistema. Asimismo, el control de plagas con repelentes naturales y asociaciones benéficas entre plantas, insectos y demás participes de las cadenas alimenticias.

Las ecoaldeas comunitarias se proponen ser un laboratorio en el campo de las relaciones y dinámicas sociales  para enfrentar con valentía las contradicciones humanas y los cambios de mentalidad ineludibles en la construcción de una nueva forma de armonía social. “Quizás frente al declive de la disponibilidad energética nos haga desplazar de la percepción de esos conceptos de un idealismo romántico a una aplicación práctica”. (David Holmgren). La buena noticia entonces, es que frente a la complejidad de este momento histórico que atravesamos, están surgiendo cada vez más respuestas y adaptaciones positivas y creativas a los cambios sistémicos de gran escala que están más allá de nuestro control e influencia. Vale decir, que cada día podemos descubrir muchas formas de ser parte de las soluciones en este mundo cambiante.

Cecilia Sustersic
cecisustersic@gmail.com
www.alertatierra.org.ar

“Hay algo más profundo que no puedo explicar realmente, pero cuando hay una visión, no es solo una motivación sino que la mente se ve involucrada de tal manera que parece que interactúa con el mundo de modo que facilita que las cosas realmente ocurran, parece que las cosas se colocan en su lugar. No puedo explicar esto de forma racional, pero es algo que la gente se da cuenta una y otra vez. Si tienes una visión fuerte de dónde vas – parece que la gente quiere apoyar esta visión. Es así.” — Peter Russell, autor de The Global Brain, Waking up in Time, y De la Ciencia a Dios.

Alerta Tierra

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